martes, 2 de julio de 2019

ENTREVISTAS Paso de tu entrevista (Limonov, Albert Pla y tantos otros



 Ser periodista es ser todoterreno. Sentirte que circulas como un cuatro por cuatro. Todo es para ayer. Siempre vas sin tiempo de nada. Viviendo al límite. Y muchas veces aunque quieres profundizar no hay tiempo, por exigencias, por plazos, por la línea editorial...

 Luego están los compromisos, los publirreportajes, los espacios esponsorizados Pero también los artistas que por compromisos y por promoción realizan entrevistas pero odian ser entrevistados. Y es un suplicio.

 Hace unas semanas pasada fue noticia la presentación del nuevo libro de Eduard Limonov y su visita por España, en diferentes ciudades españolas y con la Feria del Libro de Madrid mediante. La visita de Limonov propició muchas entrevistas. Una de ellas, la más impactante, fue la que le hizo Sabina Urraca para la web Vice. Donde Sabina muestra su encanto previo por la obra de Limonov y el desencanto de conocerle en persona y de vivir semejante situación tan incómoda.
 También recomiendo la lectura de la crítica de Begoña Méndez 'El libro de las aguas', el último libro de Limonov, editado por Fulgencio Pimentel.

 
 
    Eduard Limonov en Valencia, junio de 2019.

  El personaje en muchas ocasiones supera al artista y crea que la experiencia sea suicida, surrealista, incómoda, absurda, etcétera.

   A mi me sucedió hace muchos años, en 2008, en una entrevista telefónica con Albert Pla que publiqué en El Duende de Madrid. Recuerdo que en el diario Público Jesús Miguel Marcos también tuvo una experiencia poco gratificante, así que la siguiente vez que publicaba disco o espectáculo hizo que el propio Alber Pla se entrevistase a sí mismo.

 Como la entrevista que hice a Albert Pla no está en la web. Os dejo la entrevista más abajo.




ALBERT PLA

“No quiero hablar de mí, pero yo, yo y yo”

El cantautor catalán va a su aire, a su ritmo, presenta nuevo espectáculo en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes 2 al 12 de Octubre de 2008, y de paso publica su noveno trabajo, que no pretende marcar “La diferencia”

Hablar con Albert Pla puede ser una experiencia marciana. ¿Por qué? Porque va a su aire, según le venga en gana. Peor aún si la entrevista es por teléfono, si su manager tiene que ir a buscarlo porque se ha perdido en el recinto donde actúa esa noche, el festival Espantapitas, en Pulpí (Almería), donde presenta su espectáculo “Toykexohumo”. Va ser que yo también echo humo.
Pla está de gira con su nuevo espectáculo “La diferencia”, dónde actúa solo, sin banda, con un montaje de luces, una jaula y su habitual túnica. Estrenado en el Festival Cruïlles de Mataró el pasado 27 de junio, ‘La diferencia’ llega a Madrid del 2 al 12 de Octubre, coincidiendo con la publicación de su nuevo disco, de idéntico título. Álbum que cuenta con las colaboraciones de Quimi Portet, Tino di Geraldo, Pascal Comelade, Diego Cortés y Jordi Busquets.
Yo mientras, me quedo en el absurdo de la comedia. Cada pregunta se frustra nada más ser enunciada. Me quedo sin ‘chicha ni limoná’. Respuestas cortas, poco entusiasmo. Y, yo que quería guasa y algo picante. ‘Mi gozo en un pozo’. Albert, desde luego que marcaste ‘tu diferencia’.
ENTREVISTA INDIE-FERENTE

Lo difícil en este mundo es ser diferente ¿no?
¿Diferente a qué?

¿Para ti es difícil ser como eres tú?
No, para mi es lo más simple.

Lo común es la repetición decía Gilles Deleuze
No me preocupa.

¿Cuál es ‘La diferencia’ que quiere remarcar Pla?
Ninguna.

¿Qué es lo que quiere poner en evidencia?
No. Tenía que poner un título al espectáculo. Y el primero que se te ocurre. Que coincide con el título de una canción. Y punto.

La nota de prensa dice que es un espectáculo ‘multimierda’ puro ¿a qué se refiere?
Bueno, a que a veces dicen que es multimedia. Pero creo que es un poco ambicioso el término. Y para que la gente no se sienta engañada, pues..

¿Necesitamos más matices en la realidad?
Eso seguro.

¿A ti te gusta darle ‘color’ a tus espectáculos?
Si. Depende, no es más que una canción.

Tu anterior disco, repaso de tu carrera se titulaba ‘Vida y milagros’ ¿Es un milagro haber llegado hasta aquí?
Pon que sí.

Dónde situarías ahora tus orígenes artísticos, ¿en la Muestra de Canción de Autor de Jaén de 1988?
Ahí empecé a cantar. Por supuesto que cambiaron muchas cosas, porque yo no había cantado nunca y a partir de ahí empecé a cantar siempre.

¿Cuál fue el motivo por el que empezaste a cantar?
Las casualidades, fíjate.

En tu caso, ¿Cómo fue?
Acompañé a una amiga a un casting, es lo que se dice.

Siempre has querido recordar la figura de personajes como el poeta José María Fonollosa ¿Qué supuso para ti Fonollosa?
Bueno. Ahí fue la primera vez que yo estaba sólo en un escenario. También supuso sentirme cómodo con las palabras de otro. Que es muy fácil a veces.

¿Considerabas en aquel momento que había que reivindicar a Fonollosa?
No. Simplemente me sentía cómodo. Sabía que la gente no le conocía.

¿Te llevas bien con la rumba?
Si, muy bien.

Pero no solamente con la rumba, ¿te llevas bien con más cosas?
Yo me llevo bien con todo el mundo.

“No sólo de rumba vive el hombre” ¿De que más vive Pla?
Mira que me lo han preguntado veces, y nunca he sabido que contestar a esta pregunta.

¿Te consideras un ‘galàctic’ o un ‘boletaire’ (términos asociados a Pau Riba y Jaume Sisa)?
No. No me considero nada.

Compones tanto en catalán como en castellano ¿Qué piensas del Manifiesto Común de la Lengua?
¿De qué? ¿Qué es eso?

Una serie de escritores, periodistas.. han firmado un manifiesto por la defensa del castellano ¿Para ti la lengua no tiene fronteras?
Sí, no tengo ninguna limitación. No tengo ningún lío en eso.

¿Cuánto se quiere Albert Pla?
Pues, no quiero hablar de mí. Pero yo, yo, yo..

* “La diferencia” de Albert Pla. Teatro Fernando de Rojas. Círculo de Bellas Artes del 2 al 12 de Octubre de 2008

jueves, 14 de marzo de 2019

MÚSICA / Entrevista LOS HERMANOS CUBERO

Anoche entregaron los XI premios MIN (de la Música Independiente). Y, aunque me gustan poco los premios, me alegran el alma cuando dan premios merecidos como a El Petit de Cal Eril por el mejor disco en catalán de 2018 (y eso teniendo a buenos competidores entre los candidatos Ferran Palau y Joan Colomo, Joan Miquel Oliver y Marc Parrot). Entrevisté a Joan Pons, el ideólogo de El Petit de Cal Eril, en primavera del año pasado Se publicó en notodo.com. Conversando con él siempre encuentro impulso para seguir.

También premiaron a Los Hermanos Cubero, como mejor álbum de Músicas del Mundo. Tenía una entrevista inédita hecha con ellos en junio de 2018. Una entrevista con sustancia. Porque son gente con la que da gusto conversar. Aquí os la dejo



Me quedo con lo bueno




  El dolor como motor. El amor por encima de todas las cosas. Quique perdió a su mujer. La música le acompañaba. Necesitaba expulsar el dolor. Y comenzó a escribir canciones para espantar su pena, para agarrarse a la vida. Ahí nació “Quique canta a la tristeza” (El Segell, 2018), un disco con una carga emocional brutal, que nos encanta, nos duele y nos conecta con la vida (y con la muerte, asumiéndola, digiriéndola).

  Los Hermanos Cubero son una de las bandas que hacen grande el folclore contemporáneo. Ya llevan su propio recorrido desde 2010. Una trayectoria labrada por cuatro discos, dos de ellos autoeditados, y un EP. Parten del bluegrass para abrazar estilos autóctonos, como la jota, la seguiriya, las rondas, los pasacalles… Algo propio hecho con mucho talento y creatividad.
Hablamos con Roberto y Quique en persona antes de su concierto en Madrid, el pasado mes de junio en Alevosía, amparados por SON EG. Ahora vuelven a la capital dentro de la programación del Enofestival que se celebra el próximo sábado 27 de octubre en el Círculo de Bellas Artes.

Escuchando vuestro disco me recordaba al ‘Skeleton Tree’ de Nick Cave porque es un disco duro porque te toca la fibra. Cave perdió a uno de sus hijos mientras lo estaba grabando. Y es un disco donde está bastante presente la pérdida. Y aquí también ¿Era necesario para ti Quique? ¿Roberto te dio vía libre?
Quique: Al contrario Roberto me animó. Yo empecé a escribir para mí. Y al darme cuenta tenía dos canciones sobre eso, porque era una forma de ordenarme yo. Tenía muchas cosas en la cabeza y necesitaba ponerlas en su sitio. Le enseñé las canciones a Roberto, porque es mi hermano, y fue él quien dijo si juntas diez o doce hacemos un disco con esto. Yo no lo tenía muy claro, porque es un estilo muy directo y cambia mucho de lo que habíamos hecho hasta ahora. Al final me acabó convenciendo.

Nuestra sociedad no está acostumbrada a hablar del dolor y de la muerte ¿Qué pensáis?
Roberto: Es cierto. Todo lo contrario, se tiende a ocultar. Hay una canción brutal del último disco de Lee Ann Womack, que habla que solo hacemos fotos en los momentos felices. Y es brutal, porque los momentos infelices también son importantes en la vida de las personas (“forman parte de la vida” dice a la vez Quique). Y nadie hace fotos cuando está jodido. Y este disco es una foto de un momento jodido ¡Y está muy guay que esté ahí!

Yo tengo un sentimiento encontrado. Por un lado es un disco vibrante, pero por otro es bien jodido… Para ti Quique, ¿en ese momento la música fue tu agarradera?
Quique: Siempre lo ha sido. Pero sí es verdad que a veces me descubría silbando una canción o cantando, incluso una canción alegre, no de las mías, y me decía “¡Vaya ganas de estar cantando!”. De alguna manera, me ha ayudado a pasarlo por alto en algunos ratos, y a deshacerme un poco de ello.
Roberto: Yo le insistí porque eran canciones buenas. Aunque sea otro estilo.
Quique: De hecho se quiso mantener totalmente al margen. En otros discos cada uno llevaba sus canciones y el otro participaba rematando las canciones. Me dijo que eran mis canciones “y tienen que ser tuyas enteras”.
Roberto: Sí que he colaborado en armar la forma final y en los arreglos. Pero son sus canciones. Yo puedo decir ideas, pero este disco no es de ideas, es de sentimientos.

¿Tiene que ser jodido cantar estas canciones de pérdida y duelo cada noche, no?
Quique: Ahora ya no. Ha llegado un momento en que he conseguido que sean canciones. Siempre tienen esa carga. Pero me he distanciado un poco de ellas. Pero ha habido días que ensayando tenía que parar y tocar canciones de otros discos, porque me revolvía por dentro… Con el tiempo se fue suavizando.
Roberto: Aún así es muy difícil hay noches en las que ves al público llorando y hay que estar concentrado para seguir.

Aún así también eso propicia terapia colectiva. Porque hay mucho amor. Hay pena, dolor y muerte pero ese amor circula ahí
Quique: Sí, lo hay. El disco al final no es tan triste, es muy emotivo. Y sí que hay momentos jodidos. No es que haya esperanza, porque lo que has perdido, lo has perdido. Pero si queda ese recuerdo grato de lo vivido. Y eso te queda ahí como algo positivo.

¿Cuál es para vosotros el cambio de sonido entre ‘Acto y orgullo’ (El Segell, 2016) y “Quique canta la tristeza’?
Roberto: Son estilos casi, casi distintos. Pero nunca hemos querido estar ligados a nada. La creatividad artística tiene que estar por encima de todo. En este caso ha salido así. Y el siguiente será distinto… Y está bien hacer cosas distintas, no queremos hacer un disco que tenga una seguiriya, un romance, una jota,…
Quique: Yo iba escribiendo, sin ninguna dirección. Claro que se ven mis influencias, pero no pensé un estilo en concreto. Al principio simplemente escribía lo que me salía. En principio no iba a ser un disco…

Estáis en un lugar de muchos sitios porque vuestro sello es como muy moderno pero venís del folk, empezasteis en el underground del folk ¿Dónde os ubicáis?
Quique: Empezamos muy independientes, y enfocados en el circuito del folk. Que fue dónde creímos que tendríamos más repercusión. Sí que probamos en todo. Pero poco a poco fuimos alargándonos a lugares dónde no pensábamos que llegaríamos.
Roberto: De todas formas hacemos música para nosotros. Si funciona, bien. Si no funciona, pues mala suerte. Lo que no vamos a hacer, es algo que no nos salga de verdad. Porque no tiene sentido intentar forzar algo que no es.

Está ese tópico de que en música está todo hecho. Que es difícil innovar
Roberto: Es que innovar es muy relativo, porque está todo inventado. Lo único que podemos hacer cada músico es aportar la esencia personal. Y te diferencias como individuo artístico, entonces estás innovando. Porque nadie es igual a nadie. Un dulcinero de hace 100 años, ahora lo consideramos tradicional. Pero seguramente entonces no era tradicional. Nosotros por ejemplo cogemos ritmos tradicionales, por ejemplo un ritmo de rebolada, métricas de seguiriyas y hacemos cosas nuestras, como nos sale a nosotros. Y eso ya es una manera de innovar.




Hay mucho por descubrir del folclore español ¿no?
Quique: Mogollón. Muchísimo. Hay mucho movimiento. Pero los diferentes circuitos están un poco estancos entre sí. La gente del folk mira mucho el folk, y denuesta al resto. Y lo mismo en otros estilos. Y hay muchos grupos en el folk que hacen cosas muy interesantes.
Roberto: Y hay muchos grupos del circuito del folk que deberían de estar petándolo en festivales de cualquier tipo. Como Vallarna o Blanca Altable. Porque están haciendo cosas brutales, de una calidad tremenda. No sé lo que pasa pero no debería ser así.
Cuando nosotros empezamos con El Segell. Nosotros ya habíamos hecho Sonorama. Ahora tenemos ese apoyo y poco a poco vamos avanzando. Está bien tener un padrino sí haces algo comercial y ese padrino quiere invertir en ti. Puede que tengamos una corriente de seguidores pero tampoco es muy mayoritario. Tampoco se le saca mucho rendimiento. Y el público minoritario en resumen.

¿Los Hermanos Cubero es sobre todo un grupo de directo?
Roberto: Nosotros grabamos los discos según los tocamos en el escenario. Siempre los grabamos en directo.
Quique: Eso tiene la desventaja que, con este disco nos lo han dicho, que mola más en directo y que en disco queda más soso. En el directo tiene la presencia, las presentaciones, la magia…

En este momento de tantas banderas ¿cuál es vuestra bandera?
Roberto: Ninguna.
Quique: Yo estoy absolutamente en contra de las banderas. De cualquier bandera. Una bandera que sirva para separar no me interesa. Algo que en principio nacería o debería servir para unir, separa: entonces no, no tiene ningún sentido.
Roberto: Si la razón y la lógica fueran una bandera, esa sería la nuestra.

En este caso, Quique, tus canciones te han servido para unirte con tu hermano, con el ser perdido, con tu hija,… Y, ¿era ese el mensaje que querías dejar correr aquí?
Quique: Bueno, la música es uno de los motores que nos mueven, a nivel personal, independientemente de la forma artística. Me ha ayudado mucho ¡Y la pasta que me he ahorrado en psicólogos! Me lo decía a mí mismo todo.

Y tu hermano imagino que también ha ayudado
Roberto: Yo he hecho de mitad espectador, mitad herramienta. Al final yo me he puesto al servicio de las canciones. Quique abrió el grifo y empezó a correr todo. Y eso es honestidad. Y sí que sirve para unir porque estas cosas claro que unen. Aunque ya estábamos unidos antes. Curiosamente discutimos más que nunca pero el vínculo sigue ahí.
Quique: Es verdad lo que dices. En el momento en que salieron dos o tres canciones, y él me planteó hacer el disco, efectivamente abrí el grifo… La única limitación que me puse fue cuando ya tenía cierta cantidad, descartamos dos o tres canciones, quise hacer la última canción del disco “Me quedo con lo bueno” y la elegí también como conclusión, para cerrarme yo mismo, habría podido seguir escribiendo sobre esto pero pensé que ya era suficiente, hacer más habría sido regocijarse en el dolor. Fue la canción más consciente. Encontré mi camino en esas canciones y supe cerrarlo.

Tampoco necesitaste la fe
Roberto: La fe es algo engañoso.
Quique: No necesitas agarrarte a algo que te imaginas que hay algo y te agarras y ya está… Tuve ese momento de pensar que la gente que reza, que tiene fe, imagino que pasa el trago de manera más fácil. O como el que se refugia en el alcohol…
Roberto: Es otra herramienta. No puedes descartar herramientas: psicología, alcohol, fe… (risas)
Quique: Cada uno tiene que encontrar su camino. Y yo encontré mi camino con la música, con las canciones.

También tu hija, ese fruto de ese amor, es algo fundamental. Es otro motor.
Quique: Porque al final es lo único que me ha quedado. Es un gran asidero.

¿Cómo reaccionó tu hija cuando escuchó tus canciones?
Quique: Ella se las sabes todas. Y las cantaba conmigo. Lo ha llevado súper bien. He hablado con psicólogos por si acaso, y me han dicho que quizás con el paso de los años o porque la necesite más adelante por cualquier cosa. No le gusta hablar del tema. Pero estas canciones las canta como cualquier otra canción. No la veo que reaccione, ni bien ni mal
Roberto: De hecho la portada es suya. El dibujo es de la niña, de Abril. Me lo trajo a casa. Le dije “tenemos portada”.
Quique: Cuando acabó un trimestre siempre vemos su bloc de trabajo. Y lo comentamos. Y cuando vi el dibujo. Le pregunté qué era. Y me dijo, “me dijeron que dibujáramos la tristeza”. Y cuando me lo dijo me quedé…

De ahí el título, aunque podría haber sido “Abril dibuja la tristeza”
Roberto: No sabíamos cómo titularlo. Porque no es nuestro estilo. Era una manera de explicar con el título, porqué ese disco.
Quique: Es un disco muy coyuntural. En un momento muy concreto. Y también por eso lo hacemos en cuarteto. Por buscar otro tipo de arreglos y por salirnos un poco de lo que estábamos habituados. Y buscar esa diferenciación también en lo musical.

¿Y cómo se lo ha tomado vuestro público más cercano?
Roberto: Como tiene tanto fondo, la forma se pierde, se diluye pierde importancia…
Quique: Al final la forma se queda tapada por toda la carga emocional…
Roberto: Si alguien esperaba algún ritmo tradicional como acaba llorando, no lo echa de menos.
Quique: Una cosa que tenemos muy clara es que hacemos la música que queremos. Y no sopesamos tampoco sí iría bien o sí iría mal. Por ejemplo, ayer una prima que vive en Zaragoza me dijo que no quería venir al concierto, porque no le apetecía escuchar esas canciones. Al final vino y tuvo que salir a llorar a la calle. Incluso puede resultar contraproducente tanta carga emocional. Pero era lo que en este momento necesitábamos. Era lo que había. Escribimos sobre nuestra vida: ‘Arte y Orgullo’ hablaba sobre el trabajo, sobre las cosas cotidianas. En esta temporada, esto ha sido nuestra vida.

Esto es vida. La muerte es parte de la vida. Aunque la muerte joda, sea jodida. Pero al final también puede ser necesario y hay que cantarlo con orgullo
Roberto: Está muy bien porque todo el mundo pasa por esa fase en la vida. Y que quedé reflejado, de alguna manera, es muy natural. Porque tiene que ser así. No es un disco que hayamos hecho aposta. Pero está muy bien que haya salido así.
Quique: En el proceso esos sentimientos han llegado a ser canciones. De alguna manera vas dejando atrás esas cosas. Está claro que es una herida que siempre va a estar ahí. Pero asumirlo.

¿Qué pensáis vosotros que haría falta para generalizar o potenciar grupos de folclore como los que me acabas de mencionar?
Roberto: Pues que los periodistas os interesarais un poco más por ese sector. Y luego, a nivel de público vendría muy bien derribar barreras y prejuicios. Los prejuicios hacen mucho en contra de nuestra música tradicional. Porque venimos de dónde venimos, de muchos años de represión cultural…
Quique: Y se encasilló esa música en determinado ambiente. En la sección femenina y la sección de coros y danzas. Estaba encasillado en ese ambiente casposo y fascistas. Y cuesta sacarlo de ahí… Todavía hay gente que piensa que es música de viejos y fachas. Y no es así. Los máximos exponentes de la música folk, como Agapito Marazuela, que era anarquista de la CNT
Roberto: Y luego paralelamente. Independientemente de la vertiente política. En la música moderna, en el ámbito anglosajón la han desarrollado mucho, y en los últimos 60 años le han llevado a sitios nuevos, y aquí no lo han hecho por la política y por los prejuicios. Porque aquí se trabaja muchísimo y también hay un talento musical increíble.
Y haciendo autocrítica, en el circuito de la música folk, o tradicional, falta ambición. Miran mucho hacía adentro y debería mirarse más hacia fuera. A lo mejor es porque no sé quiere. Deberían dejar de tener tanto proteccionismo, dejar de cuidar tanto a la criatura. Y dejar que la criatura crezca, que salga a la calle, que se caiga, que se haga una herida, que se fume un porro, y que haga cosas raras (risas).

La música puede ser algo muy inocuo también
Roberto: Al final, la música se ha convertido en un producto de consumo. Por ejemplo, vas a comprar a una tienda de ropa con la música a toda castaña. Y a nadie le importa lo que está sonando. Pero claro, alguien ha creado eso. Alguien ha puesto ahí un sentimiento. Y se utiliza de una manera tan banal.
Quique: Es música de usar y tirar.

Dentro del entorno catalán os sentís apoyado por parte del folk catalán
Quique: Igual que en cualquier parte. A nivel de público. Somos bien recibidos. El público lo recibe igual que en cualquier otra parte.
Roberto: Mucho. Yo me siento más apoyado que en otras partes. Yo al menos así lo siento. La radio pública catalana o los periódicos nos dan mucha cobertura.
Quique: Quizás porque estamos allí. Pero estamos apoyados en otras zonas. En Cataluña, hay un movimiento de apoyo a la cultura en general.

¿Os gustaría exportar fuera a Los Hermanos Cubero?
Roberto: Es muy difícil montarlo. Porque nosotros mantenemos nuestro trabajo de día. Y logísticamente lo tenemos complicado. Aunque el año pasado salimos. Estuvimos en Inglaterra y en Holanda. La gente muy abierta y muy receptiva.
Quique: La recepción fue muy buena. En Holanda fue en un festival de bluegrass muy abierto, y también tocamos en una barbería. Y en Inglaterra en un festival de bluegrass y cerveza artesanal.

Aparte de haber colaborado con Kepa Junquera, ¿estáis abiertos a otras colaboraciones?
Quique: Sí. De hecho hemos participado en el último EP de Enric Montefusco (editado el pasado mes de junio que cuenta también con la colaboración de Nacho Vegas, Albert Pla, Maria Arnal y el Niño de Elche). Y eso es indie. Nos llamó él. Nos conocimos en un festival en Bilbao. Y ahora compartimos violinista en esta gira. Cualquier colaboración es crecer, sumar,…




jueves, 14 de febrero de 2019

CINE / CUSTODIA COMPARTIDA de Xavier Legrand






La violencia en tu casa

Por pura coincidencia escribo hoy sobre una película que vi hace unas semanas y que me dejó noqueado. Por lo salvaje que puede llegar a ser un humano. Una película que habla de la violencia macista, del amor que no es amor. Del horror. Y que es un 'thriller' fabuloso. Rodado al detalle, con precisión y con una interpretación sublime del reparto: especialmente ese trío principal del ex marido, la mujer y el hijo.

'Custodia compartida' (Jusqu'à la garde) (2017) primer largometraje del francés Xavier Legrand , que ya había sido premiado y alabado con su cortometraje 'Antes de perderlo todo' (2013), describe un divorcio y relata en primera persona un caso de libro, o de manual en lo que es la violencia machista. Algo que cada vez tendría que estar más erradicado. La película impresiona por la frialdad de la justicia, por cómo Legrand nos va introduciendo en la dinámica familiar, en las rutinas, en el porqué de las cosas. La película fue premiada en la Mostra de Venezia: mejor director, mejor ópera prima. Pero más allá del premio están la historia y la manera de rodar. Más allá de las comparaciones con Hitchcock y Chabrol.

 

No sé entiende cómo muchas veces la justicia desproteje a las víctimas. O por qué las víctimas no fundamentan su defensa, sus argumentos, con hechos de facto inapelables. Ya sabemos que las víctimas de violencia de género muchas veces se encuentran bajo un efecto de bloqueo, de que les impide reaccionar o ver más allá. Minimizan los peligros. Y les cuesta tomar decisiones drásticas. Pero ese es el camino. Y está claro que necesitan ayuda.

La película te deja helado por momentos. Te va metiendo en circustancia, en la piel. Todo desde una lejanía que se va acercando. Podría ser tu hermana, una amiga, tu prima... No estamos tan lejos de esos problemas que Legrand nos relata y nos muestra con maestría. Una peñlícula que muestra quizás un caso más o menos definitorio de violencia machista, porque luego cada caso tienen sus particularidades, pero que sirve para ver e identificar que eso no está lejos de nuestra realdiad, que es algo frecuente. Y eso es lo dramático, lo peligroso. La fragilidad de las cosas, de las relaciones. Lo inevitable que parece el orden de las cosas. Lo fulminante que es el daño. Y cómo parece que no hay vuelta atrás.

A lo largo de la película sufres por los hijos, por el deaño hecho, por lo que queda, que no es fácil quitárselo de encima. Pero sobre todo sufres por la mujer, y por el hijo menor de edad que aún está bajo influjo legal de su padre. Y sufres por ver cómo esto sucede habitualmente. No es un caso aíslado. Ayudemos a esas mujeres. Erradiquemos a esos hombres que son un peligro para las mujeres. Y también para la familia, para la sociedad y para la convivencia. Pero principalmente para las mujeres. Hagamos un 'clic' a la sociedad. De nosotros depende cambiar esto. Dar una vuelta. Educar en otros valores, sañalar, denunciar, y contestar sin ningún tipo de duda. Ojalá películas cómo ésta nos hagan replaentearnos muchas cosas. La relación que queremos, saber separarnos cuándo las cosas no funcionan ¡Fuera lo tóxico, por favor!




miércoles, 30 de enero de 2019

CÓMIC / El tesoro de Lucio


El tesoro de Lucio
Una novela gráfica sobre la vida de Lucio Urtubia
Mikel Santos ‘Belatz’
Txalaparta



     

           Nuestro panorama del cómic español está repleto de grandes autores y de grandes títulos. Y es que nuestra lengua (y también las lenguas propias de nuestra geografía) cuenta con un gran número de creadores del más alto nivel. Por eso quería destacar en esta entrada una novela gráfica especial dedicada a la vida de Lucio Urtubia. Me la compré el pasado noviembre pero se editó en mayo de 2018, y ya va por su segunda edición. Pese a ello ‘El Tesoro de Lucio’, merece más atención de la que se le ha prestado.

            Y, ¿quién es Lucio Urtubia? Pues ante todo una persona con una humanidad desbordante. Un emigrante que formó su familia en Francia, en París. Y que llevó sus ideas hasta el final. Un anarquista convencido, superviviente ante todo tipo de golpes de la vida (desamor, prisión, muerte familiar…) que hizo mucho por la supervivencia de las minorías. Fue testigo de las salvajadas de la Guerra Civil. Estuvo preso por prófugo, estuvo en las milicias. Y huyó del franquismo porque se exponía de nuevo a la prisión por robo. Ya en Francia fue albañil. Pero mientras falsificaba documentos en imprentas, y cheques de viaje. Forzó la quiebra de uno de los grandes bancos estadounidenses, el First National City Bank.



Hay personas que marcan un antes y un después. Lucio Urtubia tiene una vida digna de ser contada. Y no solo iba a ser fruto del género autobiográfico. Su ritmo frenético de vida cabe en el mundo de las viñetas a la perfección. No hay más que ver la carrera de la portada del cómic, maletín y paquete en mano, con ese muro `pintado con un “Terre et Liberté”.


            Lucio Urtubia desprende una coherencia humana increíble. Si hay que robar a alguien que sea a los bancos, que especulan con el salario y los ahorros de los ciudadanos de apie. Urtubia llevó sus hasta las últimas consecuencias. Una vida llena de batallas y luchas. De luchar contra corriente y de nadar contra tu procedencia humilde.

            El navarro será para algunos un antisistema, un insensato. Para otros un revolucionario, una persona que luchó por cambiar las cosas. Que se burló de la banca, que la expropió, para suministrar causas políticas diversas. Consiguió unos cuántos logros, mantener a familias que perdieron a algún ser querido en causas políticas diversas. Y en la actualidad tiene una empresa de albañilería, ayuda a expresos a integrarse a la sociedad y creó un espacio cultural en París.


            El cómic de Mikel Santos, alias Belatz, es redondo: combina dibujos de alta calidad con un guion trepidante que da saltos en la biografía de Urtubia pero que tiene el ritmo de un thriller, de una novela negra. Con una historia que tiene muchos caminos, muchas transiciones, giros de un presente cercano con relatos de su madurez, vueltas a un pasado lejano (juventud) y a otro más remoto (infancia). Con la naturaleza como puente, como testigo y transición de la historia. Las acacias, la tierra que labró, que cruzó clandestinamente múltiples veces para pasar la frontera con Francia.

            La narrativa tiene mucha fuerza. Con un hondo sentido poético y cierto carácter épico. Rehúye de la transición lineal de la historia. Y tiene mucho sentido esta decisión, porque impone brío a la dinámica de la narración. Nos descubre a un personaje ante el que es difícil no caer rendido por la humanidad que desprende, y aunque algunos critiquen su postura política, por radical o por otro motivo, llevo sus ideas hasta la el final aún a sabiendas de los riesgos que corría.

             Belatz, conocido por trabajar con Mikel Urmeneta (en Kukuxumusu y en otros proyectos) ha participado en libros de textos, campañas institucionales y publicitarias, pero este es su proyecto artístico más personal y también el que espero que le catapulté a otra dimensión. El resultado es una sucesión de golpes de efecto, de emociones a flor de piel, de duelo y dolor, de festejos, de reveses y de golpes de suerte. Urtubia es un superviviente porque tenía una profunda convicción, fue astuto y supo juntarse con gente que le apoyó hasta el final. Belatz consigue meternos de cerca en la historia de Lucio Urtubia, una de esas personas, que desde su humanidad, humildad, dignidad y sus convicciones, hacen que el mundo avance y sea un poquito mejor.