lunes, 28 de septiembre de 2020

MÚSICA / NIRVANA, 29 años del 'Nevermind'

*Hace 4 años publiqué un reportaje sobre los 25 años del 'Nevermind' con protagonistas nacionales (músicos, periodistas y un escritor) en la extinta web cultural notodo.com.
notodo.com que dejó de existir en enero de 2019, estuvo un tiempo aún en la red pero ya no existe el dominio. Así que a continuación publico el reportaje 



REPORTAJE / 25 AÑOS DEL ‘NEVERMIND’



Foto de Kirk Weddle.



Spencer Alden, el bebé de la portada original fotografiado por John Chapple.


El trío de Seattle, Nirvana en la psicina de la sesión de fotos de la mítica portada.



Nirvana en el parque de El Retiro de Madrid.


El programa de radio La Isla de Encanta, dirigido por César Luquero y Julio Moreno, organizó un disco homenaje del 'Nevermind' en 2011 con bandas españolas del calibre de Maga, Lori Meyers, The New Raemon, J.F Senastian, Dwomo, His Majesty The King, Irene Tremblay, Delco, Idealipsticks, Pájaro Sunrise y Boat Beam, reinterpretando cada banda un tema del mítico disco. Os recomiendo escucharlo aquí al completo. No tiene desperdicio. Al año siguiente hicieron un disco homenaje al "Copper Blue" de Sugar.

Yo por quedarme, me quedo con la versión de Dwomo por cambiar el aire de "Lithium" a un punto bossa. 






EL NIRVANA QUE TE ELEVA
EL NIRVANA NUNCA MUERE

Década de 1990. Seattle fue por unos años el centro de atención musical. Algo grande se estaba cociendo. Bandas como Pearl Jam, Nirvana, Soundgarden, Screaming Trees, Mudhoney… cogían el relevo de Dinosaur Jr., Pixies y Sonic Youth. Fue el sonido Seattle, pero más allá de las escenas, productos de los periodistas, con Nirvana algo cambió nuestra concepción del rock. Y ya nada fue lo mismo.

Hablamos con los músicos Fernando Alfaro (Chucho y Surfin’ Bichos), Amparo Llanos (Dover), con los periodistas Joan S. Luna (jefe de redacción de MondoSonoro) y Paco Pérez Bryan (ex director de Radio 3 y director del mítico programa ‘De 4 a 3’), y con el escritor José Ángel Mañas (su novela ‘Historias del Kronen’ fue finalista del Premio Nadal y reflejó la noche madrileña de esa época).


          Por Andrés Castaño

Los grandes discos nunca envejecen. Suenan igual de frescos, igual de explosivos, igual de atemporales, que cuando fueron editados por primera vez. El ‘Nevermind’ (Geffen, 1991) de Nirvana, es buena prueba de ello. Un disco excelentemente producido por Butch Vig (miembro de Garbage y artífice de otras dos obras magnas de la época: el ‘Siamese Dream’ (1993) de The Smashing Pumpkins y el ‘Dirty’ (1992) de Sonic Youth). ‘Never Mind’ supuso un momento de cambio para el rock. Un momento en el que la rabia punk, se alió con las melodías pop. Lo importante no era si llevabas vaqueros y camisa de leñador y greñas, sino decir lo que pensabas, hacer lo que querías, y botar como si no hubiera mañana.

25 años después la llama de Nirvana sigue viva. ‘Bleach’ (Sub Pop, 1989) fue la semilla, pero la punta del iceberg fue ‘Nevermind’, su obra culmen y una obra maestra en la historia de la música, disco fundamental para entender la evolución del rock. Continuada por un magnífico ‘In Utero’ (Geffen, 1993), sin olvidarnos de 'Incesticide' (1992) con rarezas, caras B y otras grabaciones. Luego vino el ‘Unplugged’ y el directo póstumo “From the Muddy Banks of the Wishkah” (1996), tras la muerte de Cobain. Kurt Cobain se suicidó el 5 de abril de 1994.

¿Qué hubiera sido de Kurt Cobain si hubiera seguido vivo? Mejor no hacer cábalas. Demasiados músicos desaparecidos por causas similares: Jeff Buckley, Elliot Smith, Vic Chesnutt, entre otros. Lo que queda claro es que Cobain tenía una energía arrebatadora, y una sensibilidad especial.




Jeff Buckley y Courtney Love.


Vic Chesnutt.


Kurt Cobain en la grabación del Unplugged de la MTV.




El impacto
‘Nevermind’ entraba con fuerza. “Me dejó en estado de shock. Me pareció una combinación única, unas melodías pop preciosas, con una voz muy personal y muy sentida, y una fuerza instrumental impresionante. Esa mezcla de caña tan brutal. Me lo compré nada más salir en un viaje a Londres. Me lo ponía sin parar. Y de hecho mis hermanas, sobre todo Cristina enseguida se contagiaron, porque ponía el disco a todas horas” reconoce por teléfono Amparo Llanos.

Fernando Alfaro le saca más aristas. “Cuando salió “Smells like teen spirit” pensé que eran The Police. Nadie lo dice. Pero la estrofa es muy Police, tanto la estrofa, como la guitarra… Y luego eran Pixies, época Trompe Le Monde, en el estribillo,  ¡Qué pelotazo! ¡Qué mezcla de canción! Me encantó el Nevermind. Son canciones muy buenas. Con un sonido perfecto, brutal. Eran canciones comerciales pero perfectas para el crossover en radios y televisiones”.

“La primera vez que lo escuché supe que iba a ser un disco que iba a cambiar la música de los 90. Que iba a reventar. ‘Nevermind’ era el germen, tiraba de toda la historia y el sentimiento rock de los 80” afirma Paco Pérez Bryan, descubridor de la banda de Seattle en Radio 3, que reconoce que en su programa “machaba el disco a todas horas”. Suya es una de las primeras entrevistas con la banda en España, como la de Beatriz Pecker que apareció en Rockopop, el programa musical de TVE.

Para el escritor José Ángel Mañas, que también tuvo su propia banda, Nevermind “fue una bocanada de aire fresco, un remozamiento del rock que empezaba a estar muy engolado y desvirtuado en su vertiente más comercial (pienso en el bombo hinchado de algunas bandas, o en el sonido de Simple Minds, que para mí es paradigmático de la época). Nirvana y Sonic Youth, los dos, yo creo que refrescaron el panorama. Los Sonic Youth de una manera más sofisticada y neoyorquina, y Nirvana con su visceralidad y volviendo a las esencias roqueras más básicas”. 

Joan S. Luna, jefe de redacción de la revista musical MondoSonoro destaca  “como la onda expansiva de Nirvana ayudó a que otros públicos se interesasen por ciertas bandas que siempre se habían mantenido un poco en las sombras”.









Sonic Youth y Nirvana.






Iconos
“Hay discos que son…. Iba a decir perfecto, pero no creo que sería la perfección artística. No creo que haya perfección en nada. Pero si que creo que es un disco redondo. Que todo el disco tiene sentido. Lleno de canciones enormes. Se escucha a lo largo de los años y envejece muy bien”, asegura Llanos.

“Kurt Cobain,-prosigue Llanos-, dejó huella a muchísima gente, porque tenía muchísima alma y personalidad lo que él hacía y era muy reconocible. Los artistas que tienen ángel, cuanto más tiempo pasa, más fácil es darse cuenta del talento. Ese tipo de artista se nota, y la gente conecta con él. Más allá de las modas”.

Para Alfaro “Kurt Cobain como personaje me fascina, me parece de los grandes mitos de la cultura contemporánea. Era así, no era cuestión de pose. Era alguien muy sufrido, ese carácter, esa forma de ser, era lo que daba sentido a sus canciones. Yo vi muy lógico lo que ocurrió con Nirvana. Aunque sí que me sorprendió, como a todo el mundo, el alcance y el boom global. Pero son formas de mejorar la cultura. Hay un antes y un después de Nirvana”.

Nirvana marcó a toda una generación. “Nirvana era el urschrei, el grito hecho arte, la angustia hecha melodía. Transmitía una sensación de autenticidad brutal. Algo muy potente. Pero la aceptación distó de ser unánime. No hay que olvidar que, en el momento en el que empezaron a sonar en radios comerciales, muchos de sus primeros defensores (los más snobs) les dieron la espalda y los tildaron de vendidos y etcétera. Como suele ocurrir, bastó que se suicidara Kurt Cobain para que renegaran de su desdén. La música de Nirvana, a todo esto, no había cambiado entre una cosa y otra… ¿o sí? Resulta imposible de saber en qué medida nuestros prejuicios modifican la percepción musical. La sensibilidad sin cultura no existe” matiza Mañas.

 Hay anécdotas que normalizan a los famosos. Paco Pérez Bryan estuvo viendo a Nirvana en 1991 en el Kilburn National Ballroom junto a Joaquín Luqui. Y alucinó del directo de los de Seattle. Tras el concierto asistieron a una fiesta privada de unas 50 personas. En un momento dado Paco se estaba liando un porro a la vez que estaba charlando con David Grohl y Kris Novoselic, le pasó el canuto a Kurt Cobain, sin necesidad de decir más. Huyendo del avasallar y ese estar detrás encima de las estrellas.

Para Luna “Cobain, fue uno de esos tipos que supo comportarse como un tipo malcarado cuando debía, como un punk salvaje cuando el momento lo requería, y mostrar su cara más sensible cuando sabía que debía hacerlo. Creo que Nirvana conectan más con un angst juvenil que se va repitiendo generación tras generación. Traducen la rabia y la introspección que puedes sentir en un momento concreto de tu vida en canciones cortas, ruidosas y brutas... y eso a todos nos hace falta en ciertas partes de nuestras existencias”.


Nirvana en el parque del Retiro.

Las influencias
“A Surfin’ Bichos,-nos reconoce Alfaro-, nos llamaron los Nirvana españoles. Aunque era una estrategia de marketing, por parte de la industria. Era un grupo con profundidad, con trasfondo y trascendieron al gran público. Eso nos sirvió de excusa a muchos para intentarlo. O al menos para engañar a la compañías de que nosotros podíamos hacerlo (risas)”.

  La influencia mayor de Nirvana y del ‘Never Mind’ en Dover “fue la mezcla de melodía mezclado con toda la caña que pudiéramos meter. A Cristina y a mí nos encantaba hacer la melodía más bonita posible, la más emocional. Conectábamos con eso porque era lo que nos salía. Para nosotros era la forma más natural del mundo” asegura Llanos.

Muchos quisieron seguir su estela pero nadie pudo parecerse a él. “Kurt Cobain tenía mucha personalidad. Nadie de los que ha surgido se parece a él. Quizás de los últimos años, el artista que más se parece o que pueda tener ese carisma especial pueda ser Julian Casablancas (The Strokes). Para mi gusto es de otra manera pero tiene también mucha personalidad y sabe hacer canciones muy buenas”, nos confiesa Llanos.

Para Pérez Bryan, “Nirvana tenía ecos de los Beatles, de Black Sabbath o de Sonic Youth. ‘Never Mind’ es un disco que supuso un cambio en el rock, y que envejece estupendamente. A mí personalmente me dio la ilusión y las ganas para hacer radio con ‘De 4 a 3’, venía de hacer la emisión ‘El Búho’. Dover fueron el reflejo contundente de Nirvana, y luego todo fue derivando en el indie actual, que casi ya sólo se le llama así en España, porque ¿qué es el indie? Un grupo medio melancólico imitando a Radiohead, con barbitas y perilla. La culpa de todo la tiene la pose, el hipsterismo y el moderneo vacío. Y todos los alcaldes de pueblos que han querido crear festivales en todas partes, que son calcos unos de otros, para subirse al carro de la modernidad”, asesta Pérez Bryan.














Kurt Cobain, Eugene Kelly (Vaselines) y Norman Blake (Teenage Fanclub).


Teloneros fantasmas
Fernando Alfaro y los Surfin’ Bichos tienen su anécdota al respecto. “Nos propusieron telonear a Nirvana con el ‘Never Mind’, coincidiendo con la gira de presentación de ‘Hermanos Carnales’, que fue el disco con el que RCA (englobada dentro de BMG, a quien correspondía Geffen, el sello de Nirvana en España) apostó a saco por nosotros. Creo recordar que eran tres conciertos: Valencia, Madrid y Bilbao. Fue un tejemaneje entre el promotor, de cuyo nombre no quiero acordarme, y la compañía de discos. Nirvana ya llevaba a Teenage Funclub como telonero. RCA le pagó cuñas en radio, cartelería para colocar un grupo de su sello, los típicos convenios. Aparecimos en los carteles. El promotor lo hizo de espaldas al management a Nirvana. Y ellos ya tenían su banda para la gira europea, y no querían ningún telonero local. No se informó al management de Nirvana. Y eso fue un descuido muy gordo o mala fe. Fue un poco decepción no tocar. Y aún sigo enfadado por ello, declara el músico de Albacete. Aunque reconoce que todavía se sigue encontrando gente, “no una ni dos, que dice que nos vio… Y me asustó un poco. Es fascinante el asunto. Gente que lo asegura”,





Coda final
En la novela Historias del Kronen, que retrata a la generación joven de aquellos años, la música era un ingrediente esencial. Y los garitos: el Kronenbourg, San Mateo Seis, el Warhol,… La combinación de noche,  alcohol y drogas. “La música que aparece en el libro es puro realismo, no está escogida ni seleccionada para componer una banda sonora. Ocurre sencillamente que, en los diferentes garitos por los que pasan los personajes, suenan esas canciones. Ocurre que, en ese julio del año 92, tocaron en Madrid Elton John y Nirvana, los dos”, señala Mañas.

 La sensibilidad está ahí, la implicación, el riesgo. La actitud romántica y el legado también. Mañas remarca que la fuerza de Nirvana “era la capacidad que tenía Cobain de transmitir esa sensibilidad agónica suya, la emoción, la intensidad, mucho más que una capacidad musical”.

Para Luna, “Nevermind sí me parece una obra maestra imprescindible en su género. Pero no creo que sea imprescindible para entender la evolución de la música popular. Siempre he pensado, aunque suene a tópico, que la evolución de la música popular es una suma de pasos que se van sucediendo. En esto de la mitomanía y la historia del pop y del rock siempre se intenta erigir grandes mitos y adjudicarles una dimensión monumental. Quizás a algunos les suene a estupidez, pero así lo veo. Los grandes artistas han aportado mucho a la evolución de la música rock, pero no creo que casi nadie sea imprescindible. Quizás no escucharíamos la misma música si alguno de los eslabones no hubiera existido, pero la música hubiera seguido aportando novedades y tomando caminos inimaginables años atrás”.

Amparo Llanos lo tiene claro al rematar diciendo que “esa fue una época buenísima, pero probablemente todas las épocas son buenísimas para los que las vivimos”.








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